martes, 10 de febrero de 2009

Hace menos de dos horas.


Se ponen a gritar de alegría todos los alumnos (cosa muy frecuente a la que ya me he acostumbrado) cuando entro en clase donde ya están todos sentados. Aplauden, me miran, me gritan cosas que no entiendo, muchos me dicen las cuatro cosas que se saben en castellano de ver la telenovela, yo hago el tonto un poco para contentarlos y discuto con cada uno de ellos pues me quieren todos a su lado.

Pasa el tiempo. Todos dentro de clase.

El profesor llega 45 minutos tarde. Sin ninguna prisa.

Me empieza a salir sangre de la nariz. El porque no lo se. Quizás los nervios, quizás un aviso de lo venidero. Pronto para. Nadie se llega a dar cuenta.

Cada uno ha de llevar su folio en blanco. El profesor en Rumania dicta las preguntas de los examenes. Yo no llevaba y pido una a un compañero. A parte, cada estudiante lleva su librito escolar de notas que es muy pequeño y donde al acabar el examen el profesor les escribirá a mano el nombre de la asignatura, la fecha y la nota.

El profesor se mete con algunos alumnos de forma descortés mientras se pavonea de ellos delante de la clase por diferentes motivos ridículos. Ellos ríen cuando no se mete con ellos o se enfadan cuando lo hace.

Sin ningún motivo lee las listas de presencia en voz alta de todos los días anteriores (les encanta gastar el tiempo).

Se dedica uno a uno a sentarlos donde le parece. Somos unos 60.

Hace dejar todos los apuntes en una mesa aparte para que supuestamente no copie nadie. Es alucinante ver como la gente tiene los apuntes escondidos en cualquier rincón de las vestiduras.

No puede compararse con España. Sinceramente, Impresionante!!!

A las 11:23 comienza el examen (una hora y 23 minutos tarde).Nos advierte que a cada unos nos puede llegar a pillar copiando hasta un máximo de tres veces.

Pasado un rato abre la puerta y se va de clase.

La clase se convierte en un griterío para copiar.

Vuelve a los 10 minutos. Se mete con el alumnado diciendo que tienen comportamientos de adolescentes.

Cuando la primera alumna entrega el examen todos se ponen a aprovechar y a hablar. Él no dice nada.

Al entregar yo el examen comienza el chantaje: Con lo que le he escrito en el examen no me va a aprobar. Solo lo hará si le traduzco su: tesis, trabajo, apuntes (no se muy bien aun que es) al castellano. Me dice que es una oferta que me esta haciendo. Recibiré noticias suyas a mi e-mail personal.

Salgo de clase


Razonamiento Personal: Es inmensamente alucinante observar la vida en Rumania. En cada detalle del dia a día te aborda el chantaje, la corrupción, el aprovecharse del prójimo... si encima eres español... agarrate!!!

Seas quien seas: Por favor no te asustes con este texto aun a sabiendas de que es verídico, pero es que hoy he querido ser realista con Rumania por una vez en 6 meses.

viernes, 6 de febrero de 2009

La vida sonrie.

Y mientras desde casa me informan de las mil y una nuevas experiencias y cambios a mejor que están sucediendo sin que yo pueda vivirlos allí en persona (pero de los cuales me alegro un montón), yo desde Rumania también transmitiré mis pequeños pero importantes cambios de vida, así como las pequeñas experiencias del día a día que poquito a poco me van haciendo sonreír.

La vida me sonríe, cierto es que en estos momentos lo hace de verdad, y tan pronto me encuentro sonriéndole yo también a ella mientras intento seguir los videos de Batuka de mis compañeras como metiendo dos bolas de un tiro jugando al billar con los amigos u organizando el viaje a Roma que me aguarda impaciente para dentro de unas semanas.

Mis amigos me envían postales cariñosas, mis familiares e-mails, con mis compañeros de Erasmus ahora nos comunicamos a base de dibujos transmitidores de ánimos y alegría que nos hagan disfrutar al máximo de la experiencia. Y mientras tanto pues vas recibiendo alguna buena nota de la universidad que te alegra el día, alguna propuesta que hacer por la tarde, alguna amiga que te pide ayuda con los deberes de Ingles o alguien que te anima a salir y hacer un poco de ejercicio en el exterior donde estos días hace unas buenas temperaturas primaverales.

lunes, 2 de febrero de 2009

Escribir en el Blog

Aunque no falto nunca a ninguna de mis clases. Aunque me toca pegarme unos paseos de casi 50 minutos para ir desde la residencia en la que vivo hasta la universidad. Aunque acudo al colegio de prácticas con los niños cuatro horas por semana. Aunque me cocino todos los días tanto la comida como la cena. Aunque estudio y hago los deberes que me mandan cuando toca y sin escatimar en el tiempo necesario. Aunque me apunto a los planes que me proponen los del lugar. Y aunque me toque levantarme cuando aun no ha amanecido para recorrer los varios kilómetros que me separan de la biblioteca y su apreciado Internet, no hay actividad que mas me guste que la de ponerme delante del teclado y dejarme llevar con tranquilidad para describir alegremente lo que por aquí me toca vivir. A cada palabra que escribo me imagino las caras de todos vosotros leyéndome impresionados, nerviosos, riéndoos tanto de mi como conmigo… Cada frase o idea que dejo escrita suele tener un significado. Suele ir dirigida a una persona en concreto o a un grupo, dejando caer ideas como comentarios casuales cuando en realidad esconden gran significado para algunos.

No me he dado cuenta de cuan importante es este simple Blog para algunos hasta que no he llegado a casa y lo he comprobado con mis propios ojos:

-Oye Juan. Me encanta tu Blog. Lo sigo casi todos los días.

-Yo te leo a menudo, aunque nunca te haya dejado ningún comentario.

-Yo estoy adicta a él.

-Yo si tardas en escribir me pongo de mal humor.

-Pues a la abuela se los imprimen y se los encuadernan haciendo un libro chulisimo.

-La mejor entrada que escribiste fue la de aquella vez que entraste en una Iglesia Ortodoxa. La leí lo menos diez veces.

Y la mejor frase que me han dicho en todas las navidades. La que más gracia me hizo. Fue como un comentario en secreto sin que se enterase nadie. Una amiga me viene y me susurra a solas:

-Y sabes que? Me he enterado que te lee hasta Dolors!!!

Jajajajajajaja

Me hizo mucha gracia aquel comentario, y a la vez me enorgulleció una barbaridad. Sinceramente, para mi que me lea Dolors es como si lo hiciese el mismo Steven King, Camilo José Cela o J. K. Rowling, y si encima es la mismísima persona la que en otro momento te dice que te lee y que le encanta… no hay palabras para describirlo.

Algunos comentarios anónimos me han preguntado (sin que les falte razón) porque parece que en las entradas que escribí antes de volverme a casa yo tenía tanta ansia por dejar Rumania, y porque ahora que me tocaba volver escribo entradas tan deprimentes y desoladoras.

A ver como explico esto……

Existen dos factores muy importantes que influyen en este tema. Dos factores que combinados hacen un factor muy grande por el cual yo escribiese lo que escribí, de lo cual, por supuesto, no me arrepiento.

El primero (y que no había expresado en este Blog hasta el momento) es que durante mis primeros meses en Rumania yo tuve algunos problemillas continuos en la cabeza que no me hicieron pasarlo excesivamente bien y por los cuales yo acabé los últimos días queriendo volver a España rápidamente donde poder tomar un gran respiro, liberar la mente y recoger fuerzas con mi gente para tratar de aclarar mis ideas. Supongo que esa seria la primera razón por la que yo no pudiese reprimir escribir esas ansiadas ganas de volver a casa. De todos modos creo que incluso me quedé corto expresando cuantas ganas de verdad tenía por pisar suelo conocido.

La segunda razón por la que casi se podría decir que mis ganas por volver a Rumania eran nulas era obviamente debido a todo lo que uno deja atrás cuando se marcha. Estar dentro del avión y no poder quitarte de la mente todas las caritas de todos aquellos a los que mas quieres y a los que no vas a ver en mucho tiempo. Que te vengan a la mente los miles de momentos vividos durante estas navidades. Las comilonas con la familia, los reencuentro con los amigos, las conversaciones con los mas queridos, las acampadas en Alcocebre, las noches de las acampadas en Alcocebre, los resultados de las noches de las acampadas en Alcocebre…

Sí. Sin lugar a dudas ese fue el virus maligno causante de los tristes escritos a la hora de tener que regresar a Rumania. Si a eso le añades que no podía dejar de pensar que me tocaba volver al mismo lugar donde tanto me había comido la cabeza y de donde tantas ganas había tenido de salir, sale una mezcla extraña que a la hora de expresarlo se convirtió en la entrada anterior que escribí.

Y hablando de virus. Mamá, creo que vuelvo a estar malo. Ha sido llegar aquí y de tanto frío que hace (porque la verdad que hace un frío impresionante (también hay que decir que en España ha hecho mucho frío estas navidades, pero es que uno vive en Castellón, ya sabéis, ese sitio de donde nos enteramos por la tele de todas las borrascas que entran por Galicia pero que no nos llega ninguna, y si nos llega se convierte en un día nublado con un poquito de viento y santas pascuas)), bueno, pues eso, que ayer dolor de cabeza y hoy estornudos sospechosos. Mamá, ¿tu no me dijiste que si se pasaba la gripe una vez ya no se volvía a pasar en un tiempo? ¿De que me ha servido estar tan enfermo estas dos ultimas semanas en España si luego a la mínima que hace frío en Targoviste me vuelvo a poner tonto?

Así que, para finalizar, si eres uno de esos estudiantes que tienes pensado venirte el año que viene de Erasmus a Rumania o a cualquier otro sitio, ya te estoy informando de antemano que la vuelta a casa por Navidad y mas tarde el regreso al país extranjero es uno de los momentos mas complicados sentimentalmente que se viven en esta experiencia. Me ha sido extraño pero a la vez muy aliviante el ver que a todos mis otros compañeros de Erasmus les ha ocurrido exactamente lo mismo. La primera noche de vuelta en Rumania la peor de tu vida.
-¿Pero que hago yo aquí de vuelta? -Te preguntas una y otra vez-. Con lo súper bien que yo estaba en casa.
Te llegas incluso a preguntar si eres tonto de remate o masoca perdido. Ahora bien, y no es ninguna mentira lo que voy a decir ahora, una vez pasado ese pequeño bache (esa primera noche) y despiertas al día siguiente, vuelves a ser el mismo de antes incluso algo mejor de lo que te esperabas. Tienes las pilas y los ánimos cargados de tantos mimitos que te han dado en Navidad. Te has traído contigo libros de lectura, juegos nuevos… pues ahora ya sabías a lo que venias (no como la primera vez). El desasosiego que te da ver que no eres el único que venía pensando excesivamente en el avión… y las fuerzas que sacas de todas tus entrañas para demostrarte a ti mismo y al mundo entero que no hay nada que pueda contigo, hacen que enseguida te encuentres activo, despierto y con ganas de comerte el mundo y aprovechar todas aquellas experiencias que por la razón que fuese no habías hecho experimentado aun hasta ahora.

(N.a.l.T.B. (Nota a la Tía Blanca): creo que si le imprimes este texto a la abuela y se lo añades en su libro (o mas bien en “mi” libro), le entrará mas desasosiego y “patiment” del que ya tiene encima, ¿no crees?. Creo que me ha salido una entrada poco apta para la abuela y sus padecimientos. De todos modos, si cuando la leéis los demás no os parece muy dramática podéis imprimírsela, ahora bien, borrando estas mismas frases)

jueves, 29 de enero de 2009

Porque hacemos las cosas fáciles difíciles?


Al igual que han hecho ya mis amigos voy a tratar de describir como fue ese regreso de casa a Rumania por mi parte y cuales fueron las infinitas locuras que ha uno le hicieron vivir. Lo cierto es que uno ya se va acostumbrando a ello y al ir a montarse en un avión ya sabe de antemano que puede llegar a su destino sin maletas facturadas, sin equipaje de mano, que lleguen las maletas pero no llegues él o como fue mi caso que uno no llegue al destino al que había reservado.

Todo comenzó una tormentosa tarde de invierno. Hacía frío, yo estaba en mi casa y por la ventana se veían caer los árboles desquebrajados mientras el viento los azotaba sin piedad haciéndolos crujir cuales puertas chirriosas. Las persianas se tambaleaban, los cristales silbaban sonidos aterradores, y allí, ante el ordenador del despacho, yo trataba de reservar el vuelo de vuelta con bastante poco ánimo.
Bueno pues, la cosa no pintaba tan mal (evidentemente, solo pretendía crear un poco de ambiente) pero yo no se si es que el viento se llevo algunos de los datos que yo transmití o es que influyó el hecho de que la corriente eléctrica se fuese tropecientas mil veces y me reiniciase el ordenador a cada vez pero desde ese momento el vuelo estuvo gafado.

Una vez uno ha hecho la reserva de un vuelo por Internet, lo que no espera es que las compañías aéreas se dediquen a modificar ese vuelo. Justo dos días antes de mi partida recibo un e-mail:

“Estimado Juan, su vuelo ha sido modificado. Ahora ya no va usted donde pretendía ir, ahora usted marcha a otro aeropuerto. Pinché aquí para demostrar que se ha enterado. Si no pincha la compañía dará por hecho que también se ha enterado”

-Que??? –dijo Juan-. ¿Por qué me han cambiado el aeropuerto?

Sin entender mucho y bastante desconcertado Juan pinchó donde ponía “aquí” y enseguida se puso a redactar un e-mail a la universidad de Rumania para que se informasen de lo ocurrido. La universidad de Rumania le había prometido a Juan un chofer desde el aeropuerto hasta la ciudad de Targoviste, y era imprescindible que no enviasen a nadie al primer aeropuerto puesto que Juan no llegaría nunca a tal lugar. Aunque hubo complicaciones con este e-mail dejémoslo en que la universidad se dio por enterada y modificó la ruta del chofer.

Pasó Juan su último día en casa sin complicaciones, se hizo bien la maleta, se olvidó que había quedado a comer con una amiga y el día que tocaba a la hora que tocaba marchó directo al aeropuerto. Mi padre conduciendo, mi hermana pequeña estudiando en voz alta su examen sobre los bizantinos y su periodo histórico desde el 395 hasta el 1453 (se me quedó más que grabado en la mente). Yo por el contrario iba en silencio metalizándome poco a poco de mi regreso y escuchando los reproches de mi padre a mi hermana con los que le aseguraba que no le iba a aprobar si le ponía eso en el examen.

-Buenas noches, son Juan –dijo este presentando su DNI en la ventanilla de la compañía.
-Buenas noches –le dijo la aeromoza de tierra cogiéndole el documento de identidad. Luego tecleó no se que en su ordenador, pinchó con el ratón en mil sitios mas, hizo aparecer las típicas pegatinas alargadas y las colocó en todos los bultos que iba a meter al avión –¿Supongo que estará usted informado de los cambios de aeropuerto?-. Preguntó amablemente –No ha habido ningún cambio en el aeropuerto finalmente. Definitivamente usted si que vuela al primer aeropuerto que reservó.

-COMO??? –gritó Juan alarmado- ¿Que si que vuelo al destino que reservé?

Desconcertado, alarmado, con miedo de no saber que hacer, Juan se puso a darle mil vueltas a la cabeza. No iba a haber nadie en el aeropuerto al que definitivamente iba a aterrizar. Era ya tarde (las nueve de la noche) y el móvil con tarjeta rumana que llevaba en el bolsillo no funcionaba en España por lo que no podía llamar a nadie. Mi padre me ofreció su móvil pero… ¿a quien llamo a estas horas si encima en Rumania ya son las diez? ¿A la universidad? ¿A la oficina internacional de la Uni? Porque… Espera… A pesar de lo mal que pintaba la situación a Juan se le ocurrió una idea.

Sacó su móvil rumano con cero rayas de cobertura, apretó los botones necesarios para que se viese la agenda de contactos y se puso a pasarlos uno a uno.

Alex Blau
Alina Camin
Ana Maria
Andrei
Bibi
Cabedo
Campos
Canario
Chema
...

…y finalmente “Chofer Rumania”

Si de verdad sigues leyendo esta inmensa parrafada que no puedo dejar de escribir te explicaré que la universidad rumana en la que estoy matriculado tiene 5 chóferes a su disposición, que son los que mandan a recoger a la gente que lo necesita. Yo solo disponía del número de teléfono de uno de ellos. Tenía un quinto de probabilidades de que el contacto que ahora se iluminaba en la pantalla de mi teléfono fuese justo el encargado de venir a recogerme aquella noche. Si no era su número lo habría molestado sin sentido, o a lo peor lo había pillado en mal momento o lo había despertado. Aun así había que intentarlo. Cual fue mi alegría al llamar desde el móvil de mi padre al Chofer de Rumania y escuchar que sí que era él el encargado de venir a recogerme esta noche. Con toda la tensión acumulada le informé contento del nuevo cambio de planes y finalmente pude descansar.

Para no aburrirte iré algo mas rápido, aunque solo puedo decirte que la cosa no ha hecho más que empezar. Me despido de papá, me despido de la hermana y sus bizantinos, paso el infernal control de seguridad y me pierdo entre las tiendas duty free. Nos llaman a embarcar. Hago la cola para entrar en el avión. Nos llevan en autobusito. Subo al avión y me siento en mi asiento. El avión comienza a moverse por las pistas.

-Señores y señoras nos informan que ha habido malos entendidos con el aeropuerto de llegada –pronunció la azafata en su correctísimo rumano para todos los viajantes- pero que sepan que finalmente volamos a Otopeni (Explicación: Otopeni, el aeropuerto que yo no había reservado, al que habían cambiado con el e-mail dos días antes, el que no me había dicho la azafata de tierra al entregarle mi DNI y al que no iba a ir mi súper chofer puesto que le había llamado veinte minutos antes para decirle que se fuese al otro.

-NNNNNOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!

Yo ya me quería morir. Después de todo lo que se ha de hacer para entrar en el avión uno se encuentra cansado, pero si encima le añades todas estas historias uno ya no sabe como suicidarse. Pero bueno, no pasa nada. Juan no te pongas nervioso. Mira al hombre que tienes a tu lado. Parece majo. Sabrá español? Y fíjate, tiene un móvil. Un móvil chulísimo, con cámara de fotos y todo. Lo ha sacado porque lo va a apagar para el despegue, pero…

-Perdone buen hombre. ¿Usted no me dejaría su móvil para llamar a mi padre que debe estar de camino a casa, para que llame al último número al que yo he llamado desde su móvil para que se haga entender con el chofer rumano que ya no sabe a donde ir y que le diga que me vaya a buscar al nuevo aeropuerto al cual la azafata ha dicho que cree que volamos?

Cuando el avión despegó y dejamos bajo nuestros pies la ciudad de Valencia yo tenía mas claro que el agua que llegase donde llegase allí no habría nadie esperándome. Estaba convencido. Era imposible que después de tanta tontería la cosa fuese a acabar bien. Matemáticamente imposible. ¿Habría entendido mi padre lo que yo le había dicho?, ¿Le habría entendido el chofer de Rumania el ultimísimo cambio de planes?, ¿Iría verdaderamente este avión donde había dicho la azafata?

Que me ponga a narrar ahora qué es lo que hice durante las tres horas de vuelo creo que carece totalmente de relevancia. Supongo que a nadie le interesa a estas alturas de mi verídica narración. Me limitaré a decir que controlé mis ansiadas ganas de tirarme del avión en marcha y que permanecí dentro de la cabina durante todo el tiempo.

Al llegar a Rumania era ya noche cerrada. Rondaban las dos de la madrugada cuando salimos del avión, nos llevaron en autobús al aeropuerto, sacaron las maletas y salí al exterior. Con un cansancio horroroso, con muchas ganas de llorar y una pena inmensa por haber dejado atrás todo lo que tengo y quiero en la vida… apareció mágicamente y sin una sola complicación mas el ansiado y agradable Chofer de la universidad que yo ya conocía y que me esperaba contento con una sonrisa de oreja a oreja dispuesto a llevarme a la residencia donde comenzaría de nuevo mi aventura por estar tierras rumanas.

Unas horas mas tarde yo dormía aturdido en la cama que tanto tiempo había estado esperándome con algo de pena, algo de hambre, algo de nerviosismo y un muchísimo de soledad.

Quieres oirme en la Radio?!!!

Me da un poco de vergüenza, pero bueno, lo pongo como algo curioso.

Confieso que estaba nerviosillo. No todos los días te llaman de la Radio para tocarte las narices de este modo, pero alegaré que no se oía nada y que la entrevistadora era un poco petarda.

http://www.radio.uji.es/emissions02/28_04_09_mon_a_uji.mp3

Animo amigos!