Aunque no falto nunca a ninguna de mis clases. Aunque me toca pegarme unos paseos de casi 50 minutos para ir desde la residencia en la que vivo hasta la universidad. Aunque acudo al colegio de prácticas con los niños cuatro horas por semana. Aunque me cocino todos los días tanto la comida como la cena. Aunque estudio y hago los deberes que me mandan cuando toca y sin escatimar en el tiempo necesario. Aunque me apunto a los planes que me proponen los del lugar. Y aunque me toque levantarme cuando aun no ha amanecido para recorrer los varios kilómetros que me separan de la biblioteca y su apreciado Internet, no hay actividad que mas me guste que la de ponerme delante del teclado y dejarme llevar con tranquilidad para describir alegremente lo que por aquí me toca vivir. A cada palabra que escribo me imagino las caras de todos vosotros leyéndome impresionados, nerviosos, riéndoos tanto de mi como conmigo… Cada frase o idea que dejo escrita suele tener un significado. Suele ir dirigida a una persona en concreto o a un grupo, dejando caer ideas como comentarios casuales cuando en realidad esconden gran significado para algunos.
No me he dado cuenta de cuan importante es este simple Blog para algunos hasta que no he llegado a casa y lo he comprobado con mis propios ojos:
-Oye Juan. Me encanta tu Blog. Lo sigo casi todos los días.
-Yo te leo a menudo, aunque nunca te haya dejado ningún comentario.
-Yo estoy adicta a él.
-Yo si tardas en escribir me pongo de mal humor.
-Pues a la abuela se los imprimen y se los encuadernan haciendo un libro chulisimo.
-La mejor entrada que escribiste fue la de aquella vez que entraste en una Iglesia Ortodoxa. La leí lo menos diez veces.
Y la mejor frase que me han dicho en todas las navidades. La que más gracia me hizo. Fue como un comentario en secreto sin que se enterase nadie. Una amiga me viene y me susurra a solas:
-Y sabes que? Me he enterado que te lee hasta Dolors!!!
Jajajajajajaja
Me hizo mucha gracia aquel comentario, y a la vez me enorgulleció una barbaridad. Sinceramente, para mi que me lea Dolors es como si lo hiciese el mismo Steven King, Camilo José Cela o J. K. Rowling, y si encima es la mismísima persona la que en otro momento te dice que te lee y que le encanta… no hay palabras para describirlo.
Algunos comentarios anónimos me han preguntado (sin que les falte razón) porque parece que en las entradas que escribí antes de volverme a casa yo tenía tanta ansia por dejar Rumania, y porque ahora que me tocaba volver escribo entradas tan deprimentes y desoladoras.
A ver como explico esto……
Existen dos factores muy importantes que influyen en este tema. Dos factores que combinados hacen un factor muy grande por el cual yo escribiese lo que escribí, de lo cual, por supuesto, no me arrepiento.
El primero (y que no había expresado en este Blog hasta el momento) es que durante mis primeros meses en Rumania yo tuve algunos problemillas continuos en la cabeza que no me hicieron pasarlo excesivamente bien y por los cuales yo acabé los últimos días queriendo volver a España rápidamente donde poder tomar un gran respiro, liberar la mente y recoger fuerzas con mi gente para tratar de aclarar mis ideas. Supongo que esa seria la primera razón por la que yo no pudiese reprimir escribir esas ansiadas ganas de volver a casa. De todos modos creo que incluso me quedé corto expresando cuantas ganas de verdad tenía por pisar suelo conocido.
La segunda razón por la que casi se podría decir que mis ganas por volver a Rumania eran nulas era obviamente debido a todo lo que uno deja atrás cuando se marcha. Estar dentro del avión y no poder quitarte de la mente todas las caritas de todos aquellos a los que mas quieres y a los que no vas a ver en mucho tiempo. Que te vengan a la mente los miles de momentos vividos durante estas navidades. Las comilonas con la familia, los reencuentro con los amigos, las conversaciones con los mas queridos, las acampadas en Alcocebre, las noches de las acampadas en Alcocebre, los resultados de las noches de las acampadas en Alcocebre…
Sí. Sin lugar a dudas ese fue el virus maligno causante de los tristes escritos a la hora de tener que regresar a Rumania. Si a eso le añades que no podía dejar de pensar que me tocaba volver al mismo lugar donde tanto me había comido la cabeza y de donde tantas ganas había tenido de salir, sale una mezcla extraña que a la hora de expresarlo se convirtió en la entrada anterior que escribí.
Y hablando de virus. Mamá, creo que vuelvo a estar malo. Ha sido llegar aquí y de tanto frío que hace (porque la verdad que hace un frío impresionante (también hay que decir que en España ha hecho mucho frío estas navidades, pero es que uno vive en Castellón, ya sabéis, ese sitio de donde nos enteramos por la tele de todas las borrascas que entran por Galicia pero que no nos llega ninguna, y si nos llega se convierte en un día nublado con un poquito de viento y santas pascuas)), bueno, pues eso, que ayer dolor de cabeza y hoy estornudos sospechosos. Mamá, ¿tu no me dijiste que si se pasaba la gripe una vez ya no se volvía a pasar en un tiempo? ¿De que me ha servido estar tan enfermo estas dos ultimas semanas en España si luego a la mínima que hace frío en Targoviste me vuelvo a poner tonto?
Así que, para finalizar, si eres uno de esos estudiantes que tienes pensado venirte el año que viene de Erasmus a Rumania o a cualquier otro sitio, ya te estoy informando de antemano que la vuelta a casa por Navidad y mas tarde el regreso al país extranjero es uno de los momentos mas complicados sentimentalmente que se viven en esta experiencia. Me ha sido extraño pero a la vez muy aliviante el ver que a todos mis otros compañeros de Erasmus les ha ocurrido exactamente lo mismo. La primera noche de vuelta en Rumania la peor de tu vida.
-¿Pero que hago yo aquí de vuelta? -Te preguntas una y otra vez-. Con lo súper bien que yo estaba en casa.
Te llegas incluso a preguntar si eres tonto de remate o masoca perdido. Ahora bien, y no es ninguna mentira lo que voy a decir ahora, una vez pasado ese pequeño bache (esa primera noche) y despiertas al día siguiente, vuelves a ser el mismo de antes incluso algo mejor de lo que te esperabas. Tienes las pilas y los ánimos cargados de tantos mimitos que te han dado en Navidad. Te has traído contigo libros de lectura, juegos nuevos… pues ahora ya sabías a lo que venias (no como la primera vez). El desasosiego que te da ver que no eres el único que venía pensando excesivamente en el avión… y las fuerzas que sacas de todas tus entrañas para demostrarte a ti mismo y al mundo entero que no hay nada que pueda contigo, hacen que enseguida te encuentres activo, despierto y con ganas de comerte el mundo y aprovechar todas aquellas experiencias que por la razón que fuese no habías hecho experimentado aun hasta ahora.
(N.a.l.T.B. (Nota a la Tía Blanca): creo que si le imprimes este texto a la abuela y se lo añades en su libro (o mas bien en “mi” libro), le entrará mas desasosiego y “patiment” del que ya tiene encima, ¿no crees?. Creo que me ha salido una entrada poco apta para la abuela y sus padecimientos. De todos modos, si cuando la leéis los demás no os parece muy dramática podéis imprimírsela, ahora bien, borrando estas mismas frases)